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31 ago. 2017

Estar más viva que un libro




Arthur Rimbaud decía que ser académico es estar más muerto que un fósil. Ser académico es regirse por ciertas normas y preceptos propios de las academias o universidades. ¿Quiere esto decir que quienes hemos estudiado en la universidad y hemos desarrollado trabajos académicos estamos más muertos que un fósil? Yo creo que Rimbaud se refería al academicismo, es decir, lo académico llevado a un nivel poco saludable, en mi opinión, ya que el rigor de las normas clásicas están para tomarse en cuenta, pero no como una forma definitiva y de tal magnitud que no habría cabida para la imaginación y la rebeldía. ¿Podría resultar apasionante la investigación en el campo académico cuando el tema a tratar cala especialmente en uno, como la Literatura? A pesar de que la Literatura ha sido mi mejor compañera y amiga durante toda la vida, yo no la estudié académicamente, sino que elegí leer los libros que más me gustaran o llamaran la atención. Sé muy poco de Teoría Literaria o Literatura comparada; me interesa sobremanera la vida y obra de los grandes escritores y escritoras, así como filósofos. Pienso que el desorden en mi educación literaria es lo mejor que me ha pasado, porque los libros que he leído han sido por elección propia: he sido libre para aprender a escribir a mi regalado gusto y la noción de estética que tengo es instintiva. He sido libre para leer a autoras como V. C. Andrews y sus Flores en el Ático y Semillas del ayer, una historia de incesto familiar cuyas imágenes y elementos me dejaron perpleja. ¿Cómo se puede graficar la relación incestuosa entre hermanos de una manera tan sana y natural? ¡Es como si su amor fuera uno de los más incorruptos, puros y verdaderos! Ello sin mencionar el estilo sencillo y diáfano de la autora. Una joya rara de la Literatura. He sido libre para admirar The Silver Linings Playbook de Matthew Quick, el cual leí enteramente en Inglés y disfruté como un niño se embelesa con su cometa recién hecha. El libro narra en primera persona la vida de un maestro caído en desgracia a causa de su trastorno bipolar recién diagnosticado; Pat pierde su empleo, a su esposa (quien le había sido infiel) y el respeto de su familia al ser internado en un sanatorio. Al final encuentra redención en un amor inesperado. He sido libre para estudiar al gran Marcel Proust y su Por el Camino de Swann y A la Sombra de las muchachas en flor; leerlo a él ha sido una de las experiencias más encumbradas que he tenido, todo un honor y un verdadero placer ser lectora de la manera tan magistral en que narra los sentimientos y la personalidad humana.  Pretendo culminar los cinco tomos restantes pertenecientes al célebre En Busca del Tiempo Perdido. Soy libre para leer lo que mejor me plazca, y escribir al respecto cuanto quiero, cuando quiero. Sin embargo últimamente he sentido la necesidad de estudiar Literatura de otra manera, me interesa lo que la universidad tiene qué decir sobre ella; pero una universidad que valga la pena. Me interesa el debate alturado, la polémica con argumentos sólidos, la diversidad de posturas. Hay experiencias que la universidad está en condiciones de dar, si ésta es una institución de gran nivel. ¿Caería en un academicismo horrísono si decido estudiar Literatura?

Veremos qué trae la marea. 


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